Esta es la conclusión a que llegamos los cristianos en nuestro encuentro con Jesucristo; y aquí está la buena noticia que debemos ofrecer en este mundo. Aceptar este Evangelio implica consecuencias elementales para la conducta d elos creyentes cristianos que a veces andamos con cara de muy poco remidimdos y amados. Dios nos ama primero, incluso cuando todavía no somos lo bastante buenos. No porque nosotros seamos buenos sino porque Él es bueno.
Si cuando amamos a una persona deseamos su felicidad ¿No deseará Dios la nuestra?. Y si cuando nuestro amor es auténtico buscamos que una persona amda sea ella misma y que ame con libertad, erl verdadero Dios hará todo lo posible para que cada uno seamos nosotros mismos y caminemos decidiendo por nuestra cuenta.
Somos dependientes de Dios no porque coarte nuestras iniciativas, sino porque su amor nos da fuerzas para ser libres..
claro que el encuentro con ese Dios-Amor sólo tiene lugar desde la singular experiencia que llamamos fe.