Sin la resurrección, la vida y el martirio de Jesús habrán quedado en el olvido y en el fracaso. Pero el encuentro de los discípulos con el Resucitado, cambió la situación. Lo refleja bien el relato sobre los dos que, decepcionados por la muerte del Maestro, viajaban a Emaús. Para ellos ya no había porvenir. Pero el Resucitado les sale al camino, entra en sus vidas, y rebrotan sus esperanzas...Están convencidos de que Jesús vive, cambian de rumbo, abandonan los miedos y corren hacia Jerusalén para ser testigos de la buena noticia. El cambio que tuvo lugar ene stos dos discípulos, sugiere bien una conversión novedosa que dio impulso al infinito a la comunidad cristiana. Con el testimonio de aquellos creyentes, Jesús volvió de nuevo a la historia.
Por eso para los primeros cristianos la rsuerrección no era sólo un acontecimiento que tuvo lugar en Jesús y que tendría lugar en ellos al final de los tiempos. Era una realidad presente en su existencia: "No soy yo, es Cristo quien vive en mi...habeis resucitado con Cristo".
Los primeros cristianos gustaban la experiencia de la resurrección, la celebraban y daban testimonio, no intentaron buscar ni dar argumentos apocalipticos de la misma. El resucitado había entrado en sus vidas y manifestaban publicamente su experiencia.
El Resucitado irrumpió en el corazón de los discípulos, cuyos ojos se abrieron y reconocieron la verdad sobre Jesús de Nazaret.
Ese es el centro de nuestra fe, saber que hombres y mujeres como nosotros experimentaron la vida y el amor...y sin embargo no lo hemos presenciado en persona, pero lo apercibimos por los hechos que nos rodean.