Desde la Iglesia nos han bombardeado con aquello de que el pecado ofende a Dios...bueno, puede ser, porque el pecado del desamor a los demas es ofender al otro y el otro es parte de Dios.
Pero los que así hablan no se refieren a eso, se refiren principalmente a los "pecados" ( yo les llamo faltas)...y principalmente, la Iglesia, se refiere al pecado del sexo, es decir lo que prohibe el 6º Mandamiento tan traído y tan llevado y por el que se baten el cobre los eclesiasticos.
Pero...¿Dios realmente se ofende?...¿tiene el hombre, tu y yo, capacidad para ofender a Dios?
Si tienes hijo (no me refiero a ti presbítero) me vas a comprender mejor. Si un hijo te levanta la mano o una hija te mira con desprecio, se te parte el corazón, es cierto, no lo niegues.
Pero no porque te haya ofendido sino por el daño que tu hijo se está haciendo a sí mismo. Cuando el hijo desprecia al padre, está dejando de ser hijo. Se está convirtiendo en un mostruo. Tu amas a tu hijo por encima de todo y a pesar de todo. Tu hijo al rechazar a su padre, se destruye a sí mismo: destruye la filiación y la paternidad. Es su gran fracaso. Y a tí se te cae una lágrima, no por la ofensa sino por el fracaso de tu hijo.
Por eso cuando dicen que el pecado ofende a Dios, no es cierto, si le echamos una salivazo a Dios nos va a caer encima...el escupitajo baja a nuestras cabezas.
Por eso tampoco es cierto cuando se dice que el pecado es una mancha.
La mancha es algo que se ve por fuera y decir que es una mancha es algo muy infantil. Si el pecado fuera una mancha bastaría un rito purificario, con un confesionario (la lavandería clerical)...que además es gratis...en los templos se cobran las misas, los bautizos, los matrimonios....Por el confesionario no se cobra ningún estipendio, que es como la factura sin IVA que se paga al cura.
¡A ver si somos serios de una puñetera vez y la Iglesia habla con claridad y con verdad!