Lo peor de mi Iglesia es que es dogmática al 100%, no admite discusiones internas y mucho menos externas.
Las internas que podían ser las discusiones de teólogos afamados y refutados en su fama ademas de doctos, se les corta de raíz diciéndoles que no son ortodoxas sus opiniones, que no pueden escribir, que no pueden dar clases, que no pueden dar conferencias, ni en universidades privadas ni estatales.
A los fieles se les dice que no piensen que "doctores tiene la Iglesia", que la Iglesia piensa por ellos,y el fiel si es medianamente inteligente se agobia, se siente menospreciado y al final sale de la Iglesia harto de tantas prohibiciones.
Mi Iglesia se agarró al Magisterio, a la tradición y a la revelación de tal forma que le va la supervivencia en ello y es la que la está matando poco a poco, la que la está cerrando.
Los grandes teólogos sacerdotesde estos tiempos, son apartados de la docencia, son castigados, sancionados, desmentidosy muchos terminan secularizandose.
Los teólogos laicos mal mirados, no se les admite ninguna propuesta porque no son sacerdotes, por muchos estudios que tengan y la ciencia que arrastren en pos de sí.
Mientras las parroquias e iglesias vacias, los jóvenes sin escuchar la voz de Cristo, nada mas que en casos puntuales. Los seminarios cada vez con menos vocaciones y en otros con vocaciones ficticias, en donde entran todo lo que se mueve para no cerrar el edificio.
Las congregaciones religiosas masculinas, son susceptibles muchas de ellas, de investigaciones por parte de la curia vaticana y también tienen pocas vocaciones. Es un desastre para Dominicos, Franciscanos, Salesianos, Capuchinos, Jesuitas,pues la edadmedia de sus miembros está por encima de los 50 años.
Los institutos femeninos de vida consagrada van de mal en peor sin vocaciones y cuando alguno de ellos hace lo que Cristo les dejó en herencia, son amonestadas por la jerarquía. Si alguna monja sale contestaria o que ve con claridad cual es el papel de la Iglesia del siglo XXI, inmediatamente es relevada de su cargo y mal mirada por su mismo instituto religioso.
Las monjas han olvidado el carisma de sus fundadores y se han metido de lleno en la vida de la enseñanza subvencionada por el Estado y solo adoran al dios dinero.
El reducto conservador y ultramontano, una minoría, se atrincheró hace unos años en Kikos, Opus Dei, Comunión y Liberación y Legionarios de Cristo y creen que son la quinta esencia de la Iglesia Católica o la reserva de Occidente.
El nombramiento de obispos en Europa, en América y otros continentes,es algo que sobrepasa la comprensión del fiel: todos del mismo corte tradicionalista, despegados del pueblo de Dios, vividores de buena panza e inquilinos de palacios. Se revisten con ropajes ya obsoletos en este siglo XXI y se cierran al diálogo con el hombre de hoy, siguiendo las directirces emanadas desde el dentro de poder vaticanista. Obispos que no bajan a nivel de la calle, que no viven el cristianismo de a pie y que lo único que hacen es entrometerse en los gobiernos de lasd naciones, sean del signo que sean, con el único propósito de intentar adquirir poder temporal.
Todo el poder emana del Papa y de la curia romana, de tal manera que todos los obispos, que según el Concilio Vaticano II, son los depositarios de la fe de los apóstoles, vuelven su cabeza hacia Roma esperando que no los castiguen por no haber detectado libertades en sacerdotes y laicos a tiempo, o esperando desesperadamente un nombramiento a una diócesis mejor, un reconocimiento en forma de capelo cardenalicio o su meta mas alta trasladarse a Roma, el centro de poder y decisióneclesial.
Señor...Señor....¿A dóndecamina mi Iglesia?

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