No podemos recomendar lo que no sabemos. A veces una persona en sus últimos momentos lo que necesita es amor y llega el "cura" de turno y lo manda de un apatada al otro mundo.
Cuento esto porque en una ocasión estando hospitalizado, en la habitación de al lado estaba un señor muy grave y toda la familia a su alrededor, pues bien llegó el capellán de turno y desde la puerta le dijo fuertemente: ¡Hermano arrepientete! y al pobre hombre le dio un infarto que se lo llevó Dios.
El cura salió corriendo o los familiares s elo "cargan" y no digamos los médicos porque estaban cuidando al enfermo para ver si lograban recuperarlo...pero vino el alma "caritativa" jodió el invento.
A veces las intenciones son malsanas y él nos abía si aquel hombre se tenía que arrepentir o no.