Hay muchos personajes y personajillos que tratan de medrar en la Iglesia. La Institución les sirve como órgano de poder para otros fines, a veces inconfesados, pero ellos pululan por los recovecos y alrededor de quien es algo en la Iglesia.
MEDRAR: El diccionario de la Real Academia de la lengua Española dice: "aumentar uno de fortuna aumentando sus bienes, reputación"...es una de sus definiciones.
Organizan cosas cuando se lo permite la autoridad pertinente y siempre va a la rémora de los presbíteros significados. A veces incluso creen que son ellos los mismos presbíteros, de tal forma que apartan del poder a algunos con la única intención de prevalecer en sus ideas.
Estos "correveidiles" que no son nada ni nadie, se creen que tienen una diócesis en sus manos, y como tal actuan, a veces se adhieren a una parroquia y asfixian a los párrocos y a los feligreses....pero todo es cuestión de tiempo porque las cosas no duran centenares de años, los tinglados montados por estos, que su único fin es del brillar con pequeñas luces, se viene abajo sin contemplaciones en cuanto otro se da cuenta que puede brillar mas que ellos.
Es la ley de la selva que también anda por los vericuetos de la Institución eclesial.
Para estos personajes, personajillos y leguleyos improvisados, les es necesario el criticar, "despellejar" y denostar, desde el primer cristiano al último que se encuentre en su camino, porque lo único que tratan es de hacerse ellos con un lugar dentro del entramado, los demás no saben, no tienen cultura, no tienen decisiones, la verdad es solo de ellos.
Cuando alguien les "pica" se revuelven como el aspid para morder inmesericordes al que ha osado tocarlos y desatan sobre las personas infundados rumores de los que son incapaces de decir a la cara.
Estos abundan mucho en la Iglesia y van extendiendo el rumor, la incidia, la envidia, y todo eso desde el obispo al monaguillo.
Nadie hace nada bien, todos van equivocados. Cualquier movimiento eclesial es perseguido y criticado por parte de ellos. Les molesta grandemente que alguien opine o diga cualquier cosa, porque la soberbia se los come cuando están en la "pobrecita cumbre" y cuando caen en el caos de la Institución, que es muy voluble, porque está hecha por hombres, se desaniman enormemente y la culpa la tienen los otros que no supieron ver "su" camino trazado de antemano.
Mis queridos amigos: Para ser de Iglesia hay que ser mas humildes, no ponerse delante de las jerarquías para que a uno le vean, desaparecer cuando no haga uno falta y saber que no es nuestra la labor que llevamos..... es la Cristo, no "nuestro buen hacer", porque andando el tiempo los actos que no son de amor y si de sorberbia,si hemos rechazado a los que no son de su cuerda, les hacen pagar en la misma moneda a la que ellos sometieron a otros.
La Iglesia es servicio, no protagonismo, quien crea que puede brillar con luz propia se engaña doblemente y de mala forma. Eso le ocurre a muchos "correveidiles", a muchos que creen que han tocado el cielo con las manos, incluídos seglares y presbíteros.
Andan por la Iglesia produciendo políticas como si de un partido político se trate y caen en el error de no servir a nadie mas que a ellos mismos y sus palabras con el tiempo que se quedan vanas, vacias de contenido porque jamás fueron de Cristo...serán de lo que sea...pero de Cristo nada de nada.
Brillar en la Iglesia es lo peor que un cristiano puede hacer, porque la luz se apaga si no brilla Cristo y es lo que le ocurre a muchos que pierden la vida, por no decir el trasero, para sentarse junto a las jerarquías y sentirse reyes por un día, pero esa luz como no es de Cristo se apaga en menos que cantaeste gallo.
Nada es eterno, todo es mudable, lo único imperecedero es Dios y su Hijo, al cual se debe seguir en todos los órdenes de la vida.
Otra cosa es hacernos nosotros mismos los favores para vivir a la sombra del laurel.


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