Hay algo que me llama la atención, muchisimo, en los modernos libros de teología.
En los antiguos, los primeros capítulos se dedicaban a demostrar que la existencia de Dios era una necesidad absoluta, ya que de lo contrario el mundo y la vida humana serían un absurdo. Por lo que voy leyendo había unas pruebas, tanto físicas (por el origen del mundo) como psicológicas y espirituales (insaciabilidad humana, anhelos del más allá, etc) que parecían postular, sin ninguna duda la presencia de un ser total y perfecto que llamábamos Dios.
En cambio hoy me ha sido casi imposible encontrar a un pensador religioso que se atreva a demostrarme que la sed del hombre sólo puede ser saciada por Dios ¿Dudan mucho los teólogos de la presencia de Dios aun cuando dedican gruesos volúmenes?....Es posible; diría que es casi seguro que a ellos también les carcome la duda, y así todos hablan mucho de Dios, sus cualidades y su obrar, pero todos dan por supuesto, como casi a priori, que realmente existe.
Pero vereis amigos, es que tampoco Jesús y los apóstoles se detuvieron a probar algo que en su época, toda la gente estaba en lo cierto que la existencia de Dios era real y corriente. No sólo no había que probar la existencia de Dios, sino que más bien tenían que hacer esfuerzos para reducir el número de dioses, tantos como el hombre quisiera. Lo paradójico es que hoy, precisamente hoy, cuando el ateísmo, la indiferencia que llena buena parte del mundo, se nos acaban los argumentos, tan válidos en la Edad Media en la que todos estaban convencidos de lo que estaban demostrando.
La verdad es que hoy nadie es tan creyente como para no tener sus serias dudas, ni tampoco nadie tan ateo como para no sentir la sospecha de que pueda ser posible que el combativo Dios algo tenga que ver con la realidad. Todos los presagios y pésames por la pronta muerte de Dios se derrumbaron estrepitósamentey el sentimiento religioso resurge siempre aunque con características nuevas.
Tanto la consulta a los horóscopos, como la lectura de libros orientales o la iniciación a cierta mística que oscila entre lo cristiano, los cultos africanos y el psicologismo en una mezcolanza ortodoxa pero muy vital, como asi mismo el resurgir de la piedad popular o de movimientos religiosos comprometidos con la liberación y la política, en fin, todo ese mundo que no creen en la sola ciencia o la perfecta técnica, son capaces de llenarla inquietud humana, no demuestran por cierto la existencia de Dios, pero expresan a su modo los primeros versos del Salmo 63.... De tenemos sed, nadie duda....pero amigo, el interrogante es otro: con qué saciarla.....
Y quizá, digo quizá, es suficiente con tener sed para comprender que el caminante del desierto no puede detener su marcha por él. Tal vez, quizás, necesite el hombre algo al que llamar Dios, aunque emplee otra palabra, no se tu , tan docto que pareces...¿que piensas? tal vez todos necesitemos algo delante de los ojos que nos de fuerzas y esperanzas cuando nadie nos tiende una mano o cuando, aunque nos tienda, resulta inútil.
Yo creo, que ha llegado el momento de terminar con este juego ridículo, estúpido, en que el creyente desprecie al ateo y éste se burle de aquél, pero que ambos padecen la misma sed y tiene los mismos labios resquebrajados y los pies cansados de caminar ¿hacía dónde?...creo que hacia ese punto muerto que termina, sí por supuesto que con la sed, pero también con el hombre.