Aparte de que no vamos a entrar en la consideración si en la Iglesia se han cometidos delitos o no con la pederastia, porque en todos sitios y en todos los estamentos han existido de siempre, quise argüir algo pero no fue posible el diálogo, aunque el buen hombre esgrimía al Levítico.
Este Gallo desea ahora referirse al significado del Levítico 18,22.
El Levítico es un código de santidad y solo para su contexto cultural y no para el futuro.
Habla el Levítico de la palabra "abominación".
Tambien menciona y habla del significado de la frase "los acostamientos de una mujer" y el estudio de los términos utilizados en el texto del Levítico, tanto en hebreo como en griego.
Toda esto muestra que el Levítico 18,22 prohibibe la penetración sexual entre hombres, y sólo eso, por implicaciones religiosas y culturales. Pero el Levítico no hace ninguna declaración sobre la moralidad o no de los actos homosexuales como tales o generales. Por lo tanto, éstos evidentemente no eran temas de inquietud en el Testamento hebreo.
Utilizar el Levítico para dar una respuesta a la pregunta ética de hoy en día sobre si el sexo gay está bien o mal supone hacer un mal uso de la Biblia. El Levítico no estaba haciendo referencias a esta pregunta que muchos quieren ver. La preocupación del Levítico, el contexto cultural de ese texto y el significado de la penetración sexual entre dos hombres en el antiguo Israel son situaciones muy diferentes a nuestra situación actual. La pregunta de hoy y aquella que aparece en el Levítico son dos preguntas diferentes. El Levítico está preocupado por los tabúes religiosos y sociales, mientras que hoy en día la preocupación se centra solo y exclusivamente en la ética sexual.
Pero nos tenemos que prguntar: ¿La Biblia ofrece alguna enseñanza positiva en el tratamiento que dedica el Levítico a los actos homosexuales?
Una lectura histórico-crítica del texto destila esta lección bíblica:
Aprecien la legitimidad del lugar que ocupen los tabúes en la sociedad. Hay una diferencia entre el mal gusto y el buen gusto, entre lo socialmente apropiado o repugnante, entre lo decente y lo indecente, entre lo cortés y lo rudo...pero nos olvidamos de algo que reconocer y respetar las diferencias es algo importante.
Nosotros como sociedad evitamos algunos comportamientos, no porque sean malos sino porque ofenden a las demas personas...pero podemos pensar en esto: Meterse los dedos en la nariz o expulsar ventosidades no está bien visto en esta sociedad....algunas madres dicen de sus hijos "no digas malas palabras"...eso también está mal visto....pero si lo pensamos ninguna acción o
palabra "mal sonante" solo quedan como vulgares o crudas...y según la situación una àñabra puede ser utilizada para bien o para mal...si algunas palabras resultan ofensivas para algunas personas, no se les debe decir a ellas, no porque sean "malas", sino porque ofender a la gente está mal...Lo que es tabú no significa que sea malo...aunque algunas veces sea malo romper un tabú.
Este pensamiento sobre la homosexualidad en el Levítico nos trae una conclusión importante que hay que recordar....las reglas de cortesía y etiqueta y las convenciones sociales aceptadas que sirven para el funcionamiento de nuestra sociedad. Gran parte de lo que hacemos o evitamos en público depende de lo que está socialmente aceptado o inaceptado. Tener en cuenta esta "reglas" implica ser una persona respetuosa con los demás y virtuosa. Desde una perspectiva religiosa, implica ser un buen creyente o un buen miembro de cualquier religión o sociedad, porque no respetar nos saca de esa religión o esa sociedad.
También las personas debemos entender que las convenciones sociales y lo tabúes han cambiado, antes una mujer no podía enseñar sus piernas, hoy enseñan hasta las ingles y eso en el buen término.
Por eso no tenemos dudas que las convencciones están mal guiadas, no son razonables y resultan opresivas, y cuando ofenden a los demás es cuando deben cambiarse y esto por supuesto genera debates acalorados y suele crear conflictos.
Por eso en estos tiempos de cambios, son tiempos también de agitación social, agitaciones sin precedentes y sin embargo ocurren.
Muchos debates se centran en asuntos de identidad sexual y en otros temas relacionados con la sexualidad...y debemos tener en cuenta que las convecciones sociales sobre la homosexualidad llevan implícitos ciertos rasgos aceptados de mucha hipocresía, ignorancia, injusticia y muchos prejuicios.
Estos conveccionalismos deben cambiarse radicalmente y deben ser corregidos. Estos asuntos no sólo son cuestión de costumbres inofensivas o de reglas preferenciales de etiqueta y buen gusto. Se trata de convecciones personal y socialmente destructivas.
En nuestro tiempo el Levítico nos da una lección y es que nos permite reconocer la diferencia entre lo que realmente está mal y lo que es mero tabú. A pesar de que no siempre es fácil saber cuál es la diferencia, no debemos ser tercos y seguir dándole un tratamiento ético a un tema que es simplemente cuestión de convencionalismos. Por el contrario, si nos mostramos abiertos, inteligentes y con uso de razonamiento justo y de buena voluntad, trabajaremos de un modo continuado y conjuntamente para formar una sociedad noble, justa y altamente motivada.

