Desde los albores de la humanidad los sueños han atraído la atención d elos hombres.
En las culturas más antiguas de las que tenemos conocimientos, su interpretación era efectuada por los sacerdotes, que al mismo tiempo eran magos o chamanes.
En la Biblia tenemos el ejemplo de José, que le interpretó al faraón los sueños de las siete vacas flacas y las siete vacas gordas. Por eso los sueños en aquella época eran muy considerados como avisos de la divinidad como una especie de mensaje del otro lado de la existencia y por ello se le concedía una importancia capital.
La mayoría de las interpretaciones que desde este blog podemos hacer, proceden de antiguos manuscritos que tengo la alegría de poseer, procedentes de Francia, Inglaterra, Italia, no teníendo en nuestro poder ninguno procedente de España porque fueron expulgados por la Santa Inquisición, por creer que todas las mancias eran cosas de brujos y brujas y que se usaban para los aquelarres. También tenemos la dicha de tener en nuestro poder algunos libros y documentos de principios del siglo XX.
Ala hora de una interpretación del sueño es importante tener en cuenta que la mayoría d elos sueños que recordamos son consecuencias de causas externas, teniendo muy poco que ver con niveles de conciencia más elevados o profundos. Muchos de ellos son originados por los sucesos de nuestra vida diaria: por una cena demasiado copiosa, por algún ruído que escuchamos mientras dormimos, por sensaciones físicas, frío, calor, dolor, o por alguna ansiedad o preocupación que nos aflije.
De este modo, el primer paso es dicernir si el sueño ha sido originado por una causa externa y localizada, con lo cual la interpretación no viene al caso, o bien si ha surgido en nuestro subsconciente d eun modo totalmente expontáneo.
Los sueños pueden ser estáticos o dinámicos, pueden predecir escenas o situaciones comunes o por el contrario totalmente fantasiosas, pueden ser formados por una simple visión: el mar, las montañas o un artefacto en el cielo, o pueden ser una sucesión de hechos y acontecimientos enlazados d ela manera más caprichosa y aparentemente sin ninguna relación entre sí.
Vamos a tratar de dar respuesta a las personas que nos consulten sobre estos hechos, que no están reñidos con la religiosidad, ni con la Iglesia, a pesar de las malas formas con que el hecho fue tratado por la Institución en el pasado y si nos llaman brujos o brujas...pues miren de alguna forma hay que morir, que nos amarren al palo y nos enciendan una hoguera en los pies.
QUEDA ABIERTA ESTA SECCIÓN PARA LAS CONSULTAS QUE DESEEN LOS LECTORES.
saludos
